La revista “Mujeres Iglesia Mundo”, en su edición de marzo, denunció que las monjas son tratadas por sirvientas por cardenales y obispos, para quienes cocinan y limpian a cambio de un salario.

Uno de los artículos principales declara que “algunas sirven en casas de obispos o cardenales, otras en las cocinas de instituciones eclesiásticas o enseñan. Algunas, como sirvientas de los hombres de la iglesia, se levantan por la mañana a preparar el desayuno y se van a dormir después de servir la cena, asear la casa y lavar y planchar la ropa”.

Lucetta Scaraffia declaró que “hasta ahora nadie ha tenido el valor de denunciar estas cosas… tratamos de dar una voz a quienes no tienen el valor de decir estas palabras públicamente… dentro de la iglesia, las mujeres son explotadas”.