Durante siglos la gente se ha autorretratado, pero se ha convertido en un fenómeno en el último siglo, pero toda obsesión es susceptible de convertirse en una enfermedad. Un estudio en el International Journal of Mental Health and Addiction demostró que la selfitis ya es una realidad.

La definición de este trastorno parte de conceptos como adicción a la tecnología y tecnoferencia (intrusiones constantes de la tecnología en la vida diaria) para determinar el grado de padecimiento en cada sujeto.

Normalmente los sujetos que tienen baja autoestima utilizan las selfies como método para aumentar su confianza, buscar atención, crear recuerdos, integrarse a su grupo social y ser competitivos socialmente.