En el centro de Kenia una represa se rompió la noche del miércoles, causando por lo menos 41 muertos, entre ellos 20 niños, a causa del agua y lodo.

La temporada de lluvias comenzó desde marzo y hasta el momento se ha cobrado 170 vidas. Gideon Kibunjah, responsable policial regional, declaró que “es una catástrofe porque la mayoría de los habitantes estaban durmiendo cuando se produjo la tragedia”.

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