Científicos calculan que alrededor del 15% de la población mundial sufre tripofobia, o aversión hacia los patrones formados por conjuntos geométricos iguales o similares.

A pesar de que en el nombre se incluye el término “fobia”, la tripofobia no se ha considerado como tal, pues la aversión de las personas hacia las texturas como las de algunas plantas o incluso las burbujas de una bebida viene del asco y no del miedo, como debería suceder con las fobias.

Se han encontrado pruebas de que lo que induce el rechazo persistente e irracional a un determinado objeto o situación no es otra cosa que un asco exacerbado, observado en la mayoría de casos de gente que sufre de la supuesta tripofobia.