En la Escuela Primaria Francisco Sada Gómez, en Cadereyta, Nuevo León, reportaron la muerte de un niño de 12 años por un disparo en la cabeza.

Sobre el incidente comenzaron a manejarse dos versiones, la primera: el niño habría esperado la hora del receso para que sus compañeros y la maestra salieran del salón para suicidarse; y la segunda: el niño habría mostrado la pistola a una compañera, y ella, al manipularla, disparó por accidente, hiriendo al niño en la cabeza.

Fuentes policíacas comentaron que el arma había quedado junto al cuerpo del niño, se trataba de una pistola escuadra calibre .45 y era propiedad del padrastro del infante.