Los líderes religiosos católicos basan parte de su poder social en lo que no dicen: la secrecía y la capacidad para guardar información delicada –a cambio de soporte y confort espiritual– es la base del secreto de confesión. Lo que resulta irónico al considerar que el reciente hackeo en contra del sitio web de infieles Ashley Madison provocará la salida de unos 400 pastores, diáconos y miembros de distintos niveles de la iglesia, luego de que sus nombres aparecieran en la lista de cuentas filtradas.

Uno de los implicados es una estrella de reality shows cristianos y “conferencista” motivacional Josh Duggar, quien exaltaba las virtudes de la monogamia mientras pasaba su tiempo libre buscando aventuras online. En realidad, las filtraciones le costaron el puesto incluso al CEO de AvidLifeMedia (compañía madre de AshleyMadison.com, fundada en 2002, y otros sitios de encuentros sexuales en línea), Noel Biderman, casado, cuyo nombre también aparece en las filtraciones y que renunció hace unos días.

La lista de filtraciones de Ashley Madison ha implicado también a miembros de varios gobiernos del mundo (15,000 solamente del gobierno de EU), líderes morales, hombres y mujeres de todo el mundo que, paradójicamente, refuerzan mediante la transgresión el mandamiento católico de “No desearás a la mujer de tu prójimo” al presentar disculpas públicas a diestra y siniestra. Finalmente la “infidelidad” está en el respeto que uno tiene por sí mismo y por su pareja, y el deseo –incluso sexual por personas distintas a la pareja– no debería seguir siendo objeto de persecución y juicio público. El problema –y el bochorno para algunos– aparece cuando se vive el thrill de una doble identidad: moralizador público y adúltero privado.

(fuente: www.pijamasurf.com)