La Procuraduría General de Justicia de la CDMX declaró en un comunicado que la mujer que pidió ayuda en el Metro Pino Suárez afirmando que era víctima de un secuestro, en realidad decidió irse de su casa y hospedarse en casa de una amistad, quien la llevó a la central de autobuses en Campeche para ir a Mérida, Yucatán. Posteriormente, la mujer se trasladó en otro camión de carga a Oaxaca para después llegar a la Ciudad de México.

Las investigaciones de las autoridades de Campeche y CDMX confirmaron que nunca recibieron llamadas telefónicas en las que solicitaran rescate por la víctima y, de hecho, mencionaron el conflicto familiar y su eventual ausencia.