Es común encontrar a personas que tratan a sus mascotas como si fueran una persona más en su familia y en ocasiones hasta los consideran como “hijos”. Sin embargo, tratar a las mascotas de esta manera puede ser contraproducente.

Según Moisés Heiblum, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, tratar como humano a un perro o gato, “desdeñando sus propias formas de comunicación, organización social y reglas de convivencia, limita su bienestar al generarles un alto grado de ansiedad”.

Por eso recomienda que para que las mascotas tengan un estado de bienestar “es necesario cubrir ciertas necesidades básicas: no tener hambre ni sed; contar con un lugar para resguardarse del ambiente; estar libres de dolor, enfermedades y miedo; tener la libertad de expresar su comportamiento normal y realizar actividades apropiadas a su especie”.