Todos disfrutamos de una buena copa de vino, pero a veces nos abruma el pensar en las calorías que acabamos de consumir y que probablemente nos lleven más tiempo de gimnasio.

Ahora un estudio de la Universidad de Alberta, Canadá, sugiera que el resveratrol, componente del vino tinto, ayuda en especial a personas que no pueden ejercitarse, pues además de que con el vino se tienen menos probabilidades a desarrollar demencia o cáncer, retarda el envejicimiento y regula los niveles de azúcar en la sangre, también mejora el ritmo cardíaco.

Por ahora, los efectos sólo han sido probados en ratones, el siguiente paso en la investigación será probar si píldoras de resveratrol tienen el mismo efecto en diabéticos con problemas cardíacos para ver si el compuesto natural puede mejorar el funcionamiento cardiaco en los pacientes.